EN EEUU SE PONEN DUROS CON LAS CABINAS DE BRONCEADO

Ante la creciente evidencia de los riesgos asociados a las cabinas de bronceado, la agencia americana del medicamento (FDA) propone medidas más restrictivas para el uso de dichos dispositivos, entre ellas, que estos aparatos lleven etiquetas de advertencia para que los menores de 18 años no las utilicen.
Según la Academia Americana de Dermatología, casi 28 millones de estadounidenses acuden a las lámparas de rayos UVA cada año y unos dos millones de ellos son adolescentes. Esta limitación, asegura la FDA, supone el primer paso hacia una restricción total del acceso a los jóvenes.
Además, la agencia americana del medicamento propone reclasificar las camas solares, en lugar de ser de bajo riesgo, que sean de riesgo moderado, lo que permitiría a la FDA revisar estos productos antes de ser vendidos. De esta manera, los fabricantes tendrían que solicitar a la agencia la aprobación de sus productos antes de comercializarlos, y facilitar también los informes que demuestren que los sistemas eléctricos son seguros y que el software funciona correctamente.
“Las cabinas de bronceado pueden dañar tu piel e incrementar tu riesgo de desarrollar cáncer“, argumenta Margaret Hamburg, de la FDA. “Los cambios que proponemos ayudarán a abordar algunos de los riesgos asociacos con estos dispositivos y ofrecerán a los consumidores información clara y consistente”.
Por su parte, Diana Zuckerman, presidente del Centro Nacional de Investigación para la Mujer y la Familia en EEUU, apoya el incremento de regulación, aunque considera que estas medidas aún son “muy leves”, según afirma al periódico ‘The Washington Post’. Por ejemplo, “no piden pruebas clínicas para asegurarse de que los clientes no se queman” y que se creen mecanismos de control para evitar que ningún menor de 18 años tenga acceso a estos servicios.
Sin embargo, los fabricantes se muestran en desacuerdo con la propuesta de la FDA. “Aceptamos los cambios que mejoren la seguridad de nuestros clientes, pero nos preocupa que supongan costes adicionales precisamente ahora, en este momento de crisis económica”, señala al diario americano John Overstreet, diretor de la Asociación de establecimientos de bronceado.
Cada vez más estados adoptan medidas más restrictivasCaliforniay Vermont han prohibido su uso a los menores de edad. Estados como Dakota del Norte, Delaware y Nueva Hampshire prohíben la entrada a los niños con menos de 14 años y otros estados, incluyendo Virginia, solicitan el permiso de los padres.
Nueva Jersey acaba de firmar una legislación que impide el acceso a los menores de 17 años, por “los riesgos documentados y bien conocidos asociados al mal uso de los sistemas de bronceado artificial”.
Ahora, la FDA deja abierto un plazo de 90 días para que el público pueda hacer comentarios sobre sus propuestas. “La ciencia es clara”, señala Mary Maloney, vicepresidente de política regulatoria en la Academia Americana de Dermatología. “El riesgo de desarrollar melanoma aumenta en un 75% en las personas que han estado expuestas a la radiación ultravioleta de las cabinas de bronceado”, por lo que es necesario tomar medidas más severas.

El control en Europa

Ya en Europa, hace casi tres años, Bruselas reclamaba a las autoridades nacionales competentes un mayor esfuerzo en el control de las cabinas de bronceado y de los centros de estética que ofrecen este servicio. Además, lanzó un nuevo proyecto para que los Estados miembros ayuden a la industria a elaborar un código de conducta y material para la formación de los profesionales y para la información del cliente, especialmente los jóvenes.
El objetivo del Ejecutivo comunitario es aumentar el control del mercado en el que se utilizan estos aparatos, reforzar la colaboración con la industria para una mejor supervisión del cumplimiento de las normas y compartir los datos sobre productos peligrosos.
Se recomendaba también a las autoridades nacionales garantizar el cumplimiento de unas reglas lo “más estrictas” posibles; reforzar el control en los puntos de entrada al mercado; armonizar las normas a escala europea e informar a los clientes de los peligros del bronceado artificial. Fuente: EL MUNDO.